La Navidad es de las pocas ocasiones del año en las que nos permitimos un maquillaje más luminoso, más marcado y con más brillo del que llevamos a diario. Y también es de las pocas en las que el maquillaje tiene que aguantar muchas horas: una comida larga, una cena, fotos, abrazos y, si hay suerte, baile.
Como fabricantes de cosmética llevamos años viendo qué falla en los maquillajes de fiesta, y casi nunca es el color elegido: es la preparación de la piel y la fijación. Así que en esta guía vamos a lo práctico, con tres looks completos paso a paso y los trucos de cabina que hacen que el maquillaje siga en su sitio a las dos de la mañana.
Antes del color: prepara la piel
Este es el paso que más gente se salta y el que más diferencia marca. Un maquillaje de fiesta se aplica en capas más generosas de lo habitual, y si la piel está deshidratada o con textura, esas capas se agarran a lo seco y se cuartean.
- La noche anterior: limpieza facial e hidratación. No es el momento de estrenar un exfoliante agresivo ni de hacerte una limpieza profunda con extracciones: la piel puede quedar rojita justo el día que no quieres.
- El mismo día: limpia, hidrata con tu crema habitual y espera unos minutos a que absorba antes de la base. Aplicar base sobre crema aún húmeda es el motivo número uno de que el maquillaje «se mueva».
- Labios: si los tienes secos, un poco de bálsamo mientras te maquillas los ojos. Al llegar a la boca, retíralo con un pañuelo. Un labial sobre labios agrietados se ve mal desde el primer minuto.
Si quieres profundizar en la rutina de limpieza, la tenemos explicada paso a paso en nuestra guía de limpieza facial profunda.
Look 1: Navidad fácil, para la comida en familia
Luz natural, muchas horas de mesa y fotos. Aquí interesa un maquillaje que unifique sin tapar.
- Base ligera. Aplícala con esponja húmeda y bien escurrida, a toquecitos, no arrastrando. Empieza por el centro de la cara y difumina hacia fuera: así llevas menos producto a las zonas donde no hace falta.
- Corrector solo donde se necesita. Una cantidad mínima bajo el ojo, difuminada con el dedo anular, que es el que menos fuerza hace.
- Ojos en tonos neutros. Un topo, un beige dorado o un marrón claro por todo el párpado móvil, y un tono un poco más oscuro en el pliegue.
- Máscara en pestañas superiores. Con la luz del día, cargar las inferiores tiende a apagar la mirada.
- Colorete en crema en la parte alta de la mejilla, difuminado con los dedos.
- Labios en tono cercano al tuyo, un nude rosado o un baya suave.
La base la puedes elegir en nuestra sección de bases de maquillaje, y para aplicarla te vendrá bien una esponja de maquillaje.
Look 2: ahumado elegante para Nochebuena
El clásico que nunca falla de noche. La clave del ahumado no está en el color, está en el difuminado.
- Prepara el párpado. Una capa finísima de base o de corrector fijada con polvo translúcido evita que la sombra se acumule en el pliegue.
- Dibuja primero, difumina después. Traza el color oscuro pegado a la línea de las pestañas, más grueso en el extremo externo, y ve subiendo hacia el pliegue con movimientos pequeños. Un pincel de sombra de ojos denso es lo que marca la diferencia aquí: los aplicadores de espuma que vienen en las paletas depositan el color, pero no difuminan.
- Un tono medio en el pliegue para que no haya un corte brusco entre el oscuro y la piel.
- Un punto de luz en el lagrimal y bajo la ceja.
- Delineado. Si te cuesta el trazo continuo, haz tres o cuatro rayitas cortas pegadas a la pestaña y únelas después.
- Máscara arriba y abajo y labios discretos: si el ojo es el protagonista, la boca acompaña.
Los ahumados marrones favorecen especialmente a los ojos claros, y los grises y negros hacen destacar los marrones. Si quieres afinar la elección según tus rasgos, lo tenemos desarrollado en cómo maquillarte según tu tipo de rostro.
Look 3: Nochevieja, la noche del brillo
Es la única noche del año en la que el exceso está permitido. Aun así, una regla: brillo en los ojos o brillo en la piel, no en los dos a la vez.
- Base de larga duración y polvo translúcido en la zona central de la cara.
- Sombra con partículas de brillo en el centro del párpado, sobre una base de color mate. Aplícala con el dedo y a toquecitos: el pincel las esparce y pierdes el efecto.
- Delineado marcado con el extremo hacia arriba, en dirección a la cola de la ceja.
- Labios rojos si el ojo es sencillo, o labios nude si has cargado la mirada.
- Iluminador en pómulos, arco de cupido y hueco de la clavícula.
Un aviso sobre la purpurina suelta: la de manualidades no es cosmética y no debe acercarse a los ojos. Si quieres brillo, usa productos formulados para uso cosmético y aplícalos siempre lejos de la línea de las pestañas.
El truco del pañuelo
Este es de cabina y funciona siempre. Cuando trabajes con sombras oscuras o con brillo, coloca un pañuelo de papel doblado bajo las pestañas inferiores, apoyado en el pómulo. Toda la sombra que se desprende del párpado cae ahí y no sobre la base que ya te has puesto.
Al terminar el ojo, retira el pañuelo hacia fuera y hacia abajo, sin arrastrarlo por la mejilla. Te ahorra tener que rehacer la base entera, que es lo que acaba pasando cuando se hace al revés.
Y una nota para quien maquilla a otras personas estas fiestas: el cepillo de la máscara de pestañas no se comparte nunca entre clientas. En cabina se usa un aplicador de máscara de pestañas desechable por persona, se moja en el producto una sola vez y se tira. Es la norma básica de higiene en maquillaje profesional, y tampoco está de más si le prestas tu máscara a una amiga en casa.
Labios que aguanten la cena
Otra técnica de profesional que sigue siendo la mejor que conocemos para que el color dure:
- Unifica el color natural del labio con un poco de la misma base que has usado en el rostro.
- Perfila el contorno con un lápiz del tono del labial y rellena el labio entero con el lápiz, no solo el borde.
- Aplica el labial.
- Presiona un pañuelo entre los labios para retirar el exceso.
- Vuelve a aplicar una segunda capa fina.
Esas dos capas con el pañuelo en medio son lo que hace que el color se fije en vez de quedarse flotando. Si acabas con brillo, ponlo solo en el centro del labio inferior. Encuentra el tuyo en maquillaje para labios, y si el problema es que los tienes resecos, aquí te explicamos cómo evitar que se resequen.
Cinco errores que vemos cada Navidad
- Estrenar producto el mismo día. Prueba el look completo unos días antes. Y si es un cosmético nuevo, pruébalo antes en la parte interna del brazo.
- Demasiada base. Con luz artificial y flash, el exceso se ve como una máscara. Menos producto y mejor difuminado.
- Polvo sobre polvo. Retocar con polvos cada hora acaba en textura. Para el brillo del centro de la cara, papel matificante.
- Ignorar el cuello. Si la base es de un tono distinto al de tu cuello, se nota en todas las fotos.
- Dormirse sin desmaquillar. Es el que más caro sale. Deja el desmaquillante preparado antes de salir.
Preguntas frecuentes
¿Cómo hago que el maquillaje dure toda la noche?
Piel bien hidratada pero seca al aplicar, capas finas, polvo translúcido solo en la zona central y los labios en dos capas con pañuelo en medio. La duración depende más de la técnica que del precio del producto.
¿Puedo llevar ojos marcados y labios rojos a la vez?
Puedes, pero es un look exigente que pide un rostro muy limpio y sin colorete fuerte. Si dudas, elige uno de los dos.
¿Qué maquillaje va con un vestido rojo?
Ojos en marrones, grises o dorados y labios nude o de un rojo del mismo subtono que el vestido. Mezclar dos rojos distintos es lo único que conviene evitar.
¿Con qué se aplica cada producto?
Base y corrector con esponja húmeda o pincel plano, polvos con brocha grande y suelta, sombras con un pincel de sombras pequeño y denso, y el difuminado siempre con un pincel limpio aparte. Puedes ver todas las opciones en pinceles y brochas de maquillaje.
¿Y si es una boda en vez de una cena de Navidad?
Cambian las reglas: hay más horas, más fotos y hay que respetar el protocolo del evento. Lo tenemos aparte en nuestra guía de maquillaje de invitada de boda.
Lo esencial
El maquillaje de Navidad que funciona es el que se ha probado antes, el que se apoya en una piel bien preparada y el que se fija por capas finas. El color es lo divertido, pero es lo último que decide si el resultado aguanta.
Y el desmaquillante, preparado en la mesilla antes de salir de casa.