Aceite de coco, de ricino, de argán, de oliva del que hay en la cocina. Todos prometen lo mismo y no todos hacen lo mismo. Vamos a contarte qué dice la evidencia de cada uno, cuál te conviene según tu pelo y cómo aplicarlos para que funcionen.
Somos fabricantes, y aun así te vamos a decir cuál de todos tiene respaldo científico y cuáles no, incluidos los nuestros.
Qué hace realmente un aceite en el pelo
El pelo es queratina, una proteína dispuesta en escamas superpuestas que forman la cutícula. Cuando esas escamas están lisas, la luz se refleja bien y el pelo brilla. Cuando se levantan por el lavado, el calor o los tintes, el pelo se ve apagado y áspero.
Los aceites actúan de dos formas distintas:
- Casi todos, por fuera. Recubren la fibra, reducen la fricción al peinar y ayudan a que la cutícula quede plana. De ahí el brillo y el tacto suave.
- Uno, por dentro. Y aquí está la diferencia, que te contamos ahora.
El aceite de coco: el único con evidencia sólida
En 2003 se publicó en la revista Journal of Cosmetic Science un estudio que comparó tres aceites —coco, mineral y girasol— sobre el cabello. Solo el de coco redujo de forma clara la pérdida de proteína, tanto en pelo sano como en pelo dañado por tinte o decoloración. Los otros dos no.
El responsable es el ácido láurico: su estructura y su bajo peso molecular le permiten meterse dentro del tallo capilar en lugar de quedarse en la superficie.
Pero conviene entender bien qué significa eso: no significa que repare el pelo ni que lo nutra desde dentro. Significa que al lavarlo pierde menos material estructural, y un pelo que pierde menos proteína se quiebra menos. Es una mejora real, pero temporal: hay que repetirlo.
Cómo usarlo: lo más eficaz es antes del lavado. Una cantidad pequeña en medios y puntas del pelo seco, de 30 a 60 minutos, y después champú. Si tienes el pelo fino, con media hora sobra.
Nuestro aceite de coco es el mismo producto, sin perfumes ni añadidos.
A quién no le conviene: tiene un índice comedogénico medio-alto, así que si tienes la piel de la cara o la espalda con tendencia acneica, cuidado al aclarar. Y en pelo muy fino puede apelmazar si te pasas de cantidad.
El aceite de ricino: popular, pero seamos honestos
Es probablemente el aceite del que más se habla para el crecimiento del pelo, las cejas y las pestañas. Y aquí tenemos que ser claros aunque lo vendamos:
La popularidad del ricino no está respaldada por evidencia clínica sobre la caída del cabello ni sobre la aparición de pelo nuevo. No hay estudios que demuestren que haga crecer más pelo.
Lo que sí hace, y no es poco: es un aceite muy espeso y muy oclusivo. Recubre la fibra, aporta un brillo intenso y da mucha sensación de cuerpo. En cejas y pestañas mejora el aspecto porque el pelo se ve más denso y oscuro, aunque el número de pelos sea el mismo.
Cómo usarlo: mézclalo siempre con un aceite más ligero, porque solo es difícil de retirar. Una parte de ricino por tres de almendras dulces funciona muy bien. En pestañas, una gota con un cepillo limpio, y nunca cerca del ojo.
Un aviso poco conocido: el ricino puro y en cantidad puede apelmazar el pelo largo hasta formar una maraña muy difícil de deshacer. Se usa poco y bien diluido.
El aceite de oliva: el de la cocina sirve
No lo vendemos, así que lo podemos decir tranquilamente: funciona.
Es denso, aporta brillo y suaviza. No penetra como el coco, pero como tratamiento previo al lavado en pelo grueso o muy seco cumple perfectamente. Usa uno virgen extra normal y en poca cantidad, porque cuesta de aclarar.
No es el mejor para pelo fino, y su olor no gusta a todo el mundo.
Los demás, y para quién es cada uno
| Aceite | Textura | Ideal para |
|---|---|---|
| Coco | Media, sólido en frío | Pelo dañado, grueso o rizado. Antes del lavado |
| Ricino | Muy espesa | Brillo intenso, cejas y pestañas. Siempre diluido |
| Almendras dulces | Ligera | Uso general, masaje, mezclas. El más versátil |
| Argán | Ligera, se absorbe rápido | Puntas secas sobre pelo húmedo. No apelmaza |
| Rosa mosqueta | Muy ligera | Pelo fino, puntas. Poca cantidad |
| Oliva | Densa | Pelo grueso y muy seco, antes del lavado |
Los tienes todos en nuestros aceites vegetales, y el de argán y el de rosa mosqueta con ficha propia.
Cómo aplicarlos bien
Antes del lavado, que es lo más eficaz
- Pelo seco, no húmedo.
- Calienta el aceite entre las palmas.
- Aplica de medios a puntas, nunca en la raíz.
- Peina con un peine de púa ancha para repartirlo.
- Deja actuar de 30 a 60 minutos.
- Aplica el champú sobre el pelo con aceite y sin mojar antes. Emulsiona mucho mejor y evita tener que dar dos y tres lavados.
Después del lavado, para el día a día
Una o dos gotas de un aceite ligero —argán o rosa mosqueta— en las puntas del pelo húmedo. Solo puntas.
Y una corrección importante sobre el cuero cabelludo
Se lee mucho que hay que masajear aceite en el cuero cabelludo para la caspa o el picor. Los dermatólogos desaconsejan precisamente eso: aplicar aceite directamente en el cuero cabelludo puede aumentar el riesgo de dermatitis seborreica, que es como se llama médicamente la caspa. El hongo responsable se alimenta de los lípidos de la piel.
Es decir: si tienes caspa, el aceite en la raíz es más probable que la empeore que que la mejore. Los aceites, de medios a puntas.
Sobre añadir aceites esenciales
Se puede, pero con criterio, y hay dos cosas que circulan mucho y no deberían:
- Nada de aceites esenciales cítricos —limón, naranja, pomelo, mandarina, bergamota— en el cuero cabelludo o la línea del pelo. Son fototóxicos y pueden provocar manchas y quemaduras al sol.
- El romero se desaconseja en epilepsia, hipertensión y embarazo, y no debe usarse en niños pequeños.
- El árbol de té, nunca a diario y nunca «por si acaso». Es de los aceites esenciales que más dermatitis de contacto provocan, y la sensibilización es permanente. Añadirlo al champú, al suavizante y a la colonia como prevención de piojos no es buena idea. Lo explicamos en aceite de árbol de té.
- La dilución máxima es del 1-3 %: entre 20 y 60 gotas por cada 100 ml de aceite vegetal.
Si quieres entender bien la diferencia entre unos y otros, la tienes en aceite vegetal, esencial y extracto.
Una curiosidad: se habla mucho del «aceite esencial de jazmín», pero el jazmín no se destila. El calor destruye su aroma, así que se obtiene por enfleurage, extrayendo la esencia sobre grasa. Es uno de los más caros que existen, y lo que suele venderse como tal es una fragancia sintética.
Preguntas frecuentes
¿El aceite hace crecer el pelo?
No. Ningún aceite vegetal aplicado en la cabeza hace crecer pelo nuevo. Lo que sí consigue es que el que tienes se rompa menos, y menos rotura se percibe como más densidad con el tiempo.
¿Antes o después de lavar?
Antes es más eficaz, sobre todo con el de coco, porque protege durante el lavado. Después, solo unas gotas en puntas.
¿Cuánto tiempo lo dejo?
De 30 a 60 minutos basta. Dejarlo toda la noche no aporta más y puede irritar el cuero cabelludo.
¿Cuántas veces por semana?
Una vez por semana está bien para pelo seco o dañado. Cada quince días si lo tienes fino.
¿Por qué me queda el pelo grasiento después?
Casi siempre por cantidad o por mojar el pelo antes del champú. Aplica el champú directamente sobre el aceite, sin agua, emulsiona y luego aclara.
¿Cómo los conservo?
En sitio fresco y oscuro, bien cerrados. Los aceites vegetales se enrancian, y uno oxidado huele a pintura vieja y no debe usarse.
¿Sirven para las puntas abiertas?
Las disimulan, porque pegan visualmente la fibra y reducen el frizz. Pero una punta abierta no se cierra: eso solo lo arregla la tijera.
Lo esencial
El coco es el único con evidencia clara de que reduce la pérdida de proteína, y funciona mejor antes del lavado. El ricino da brillo pero no hace crecer el pelo. El argán y la rosa mosqueta son los ligeros, para puntas. Y el de oliva de la cocina cumple perfectamente en pelo grueso.
Todos van de medios a puntas, nunca en la raíz. Y si tienes caspa, el aceite en el cuero cabelludo es más probable que la empeore.
