Una crema cosmética puede hacer muchas cosas: hidratar, calmar, mejorar la textura, proteger del sol. Lo que no puede hacer es tratar una enfermedad de la piel.
Somos fabricantes de cosmética y esto nos parece importante decirlo claro: Ana Mandara no tiene una línea pensada para el acné, la psoriasis, el eccema o las infecciones por hongos. No la tenemos porque esos problemas los diagnostica y los trata un dermatólogo, y venderte una crema para ellos sería engañarte.
La diferencia entre un cosmético y un medicamento
No es un matiz legal sin importancia: es lo que determina qué puede prometer un producto.
- Un cosmético está destinado a limpiar, perfumar, proteger, mantener en buen estado y modificar el aspecto de la piel. Actúa en la superficie.
- Un medicamento está destinado a prevenir, diagnosticar, tratar o curar una enfermedad. Modifica una función del organismo.
Por eso una crema cosmética no puede decir que cura, trata ni desinfecta. Si lo dice, o está mal etiquetada o no es un cosmético.
Y por eso, cuando lo que tienes es una enfermedad, la solución no está en el estante de cosmética. Está en la consulta.
Cuatro problemas que no son cosméticos
El acné
Empecemos por deshacer una confusión muy extendida: el acné no es una infección.
Es un proceso inflamatorio del folículo pilosebáceo en el que intervienen varios factores a la vez: la producción de sebo, la forma en que se acumulan las células dentro del poro, la inflamación y la influencia hormonal. La bacteria de la que se habla siempre vive normalmente en la piel de todo el mundo: no es un invasor que haya llegado de fuera.
Por eso no se cura con higiene, y por eso lavarse más veces no lo mejora, sino que suele empeorarlo. El acné moderado o severo lo valora un dermatólogo, que dispone de tratamientos tópicos y orales que un cosmético no puede igualar.
Lo que sí aporta la cosmética: una limpieza suave adecuada, hidratación no comedogénica y fotoprotección, que además es necesaria con muchos tratamientos médicos. Eso acompaña; no sustituye. Lo desarrollamos en limpieza facial.
La psoriasis
Aquí hay que ser todavía más precisos, porque circula mucha información equivocada.
La psoriasis no es una infección ni está causada por bacterias. Es una enfermedad crónica inmunomediada: el sistema inmunitario funciona de forma alterada y unos glóbulos blancos llamados linfocitos T atacan por error las propias células de la piel. Eso acelera enormemente su renovación, y las células se acumulan formando placas con escamas.
Afecta a alrededor del 2 % de la población, hay predisposición genética y no se contagia en absoluto.
Y algo que conviene decir con claridad: no es solo una cuestión de aspecto. Entre el 20 y el 30 % de las personas con psoriasis desarrollan además artritis psoriásica, con afectación de las articulaciones. La Academia Española de Dermatología y Venereología describe un impacto en la calidad de vida comparable al de la diabetes, la artritis o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, con repercusión física, emocional, laboral y económica.
Lo que sí aporta la cosmética: hidratación. Una piel bien hidratada tolera mejor los tratamientos y las escamas molestan menos. Nuestra crema neutra hidratante puede servir para eso, sin perfume ni activos que compliquen. Pero coméntalo antes con tu dermatólogo, porque es quien conoce tu caso.
Los eccemas y la dermatitis atópica
El eccema es una inflamación de la piel, no una infección. Cursa con enrojecimiento, picor —a menudo intenso— y descamación, y en la dermatitis atópica hay además una alteración de la barrera cutánea: la piel pierde agua con más facilidad y deja entrar más irritantes.
Va por brotes, y el tratamiento de los brotes es médico.
Lo que sí aporta la cosmética, y aquí sí es importante: la hidratación diaria y constante entre brotes es parte del manejo, y así lo recomiendan los dermatólogos. Productos sin perfume, sin alcohol y con textura rica, aplicados sobre la piel todavía húmeda tras la ducha.
Y una advertencia: en piel atópica, los aceites esenciales y los extractos vegetales aromáticos son de los ingredientes que más reacciones provocan. En estas pieles, cuanto más sencilla la fórmula, mejor.
Los hongos
Y aquí la corrección más evidente: los hongos no son bacterias. Son hongos, y por eso los antibióticos no sirven para ellos: se tratan con antifúngicos, que son medicamentos.
Afectan a la piel, las uñas y el cuero cabelludo, y algunos se contagian. Un ejemplo que nos toca de cerca: la foliculitis por Malassezia se confunde constantemente con el acné, pero pica, no tiene puntos negros y no responde a los tratamientos antiacné. Solo lo distingue un dermatólogo.
Lo que aporta la cosmética aquí: nada. Este es el caso más claro de todos. Si sospechas hongos, consulta.
Señales para pedir cita
Pide cita con el dermatólogo, o con tu médico de familia, si:
- Una lesión, mancha o placa no mejora en unas semanas.
- Hay picor intenso o dolor.
- La piel se agrieta, supura o sangra.
- Lo que te aplicas lo empeora.
- Aparece de forma brusca o se extiende.
- Un lunar cambia de tamaño, color, forma o bordes.
- Afecta a tu día a día, a cómo duermes o a cómo te sientes.
Y no esperes «a ver si se va». En muchas enfermedades de la piel, tratarlas pronto cambia mucho su evolución.
Entonces, ¿para qué sirve la cosmética?
Para bastante, mientras se quede en su terreno:
- Limpiar sin agredir la barrera cutánea.
- Hidratar y reponer lípidos, que es lo que mantiene la piel confortable.
- Proteger del sol, que es la medida antienvejecimiento más eficaz que existe.
- Mejorar la textura y el aspecto.
- Acompañar un tratamiento médico, cuando el dermatólogo lo indica. Muchos tratamientos resecan o irritan, y una buena hidratación ayuda a tolerarlos.
Eso último es lo más útil que podemos ofrecerte si tienes alguno de estos problemas: una cosmética sencilla y bien tolerada que acompañe lo que te haya pautado tu médico. La tienes en nuestra sección de cosmética, y entender cómo funciona tu piel ayuda: lo explicamos en la piel: capas, funciones y tipos.
Preguntas frecuentes
¿Entonces ninguna crema me va a ayudar?
Ayudar, sí. Tratar, no. Son cosas distintas y las dos importan.
¿Puedo usar cosmética si estoy en tratamiento dermatológico?
En general sí, y muchas veces conviene. Pero enséñale a tu dermatólogo lo que usas: hay activos que no combinan bien con ciertos tratamientos.
¿Los productos naturales son mejores para la piel sensible?
No necesariamente. Muchos de los alérgenos de contacto más frecuentes son de origen natural, empezando por los aceites esenciales. En piel reactiva, lo que importa es que la fórmula sea corta y sin perfume.
¿Y el maquillaje si tengo acné?
Se puede, eligiendo productos no comedogénicos y retirándolo bien cada noche. Lo que sí conviene evitar es taparlo con capas gruesas.
¿Por qué me salen granitos en la espalda?
Puede ser acné, pero también foliculitis, y no se tratan igual. Lo vemos en granitos en la espalda.
Lo esencial
El acné es inflamatorio, la psoriasis es inmunomediada, el eccema es inflamación con la barrera alterada y los hongos son hongos. Ninguno de los cuatro se resuelve con cosmética, y ninguna crema debería prometerlo.
Lo que sí podemos hacer es acompañar: limpiar suave, hidratar bien y proteger del sol. Y decirte cuándo lo que necesitas no está en nuestro catálogo, sino en una consulta.