Empezar a hacer ejercicio no exige pasar de cero a entrenar todos los días. La forma más sostenible de crear el hábito es elegir una actividad sencilla, reservarle un momento concreto y aumentar el esfuerzo poco a poco. Si intentas hacer demasiado durante la primera semana, será más fácil acabar cansado, dolorido o sin ganas de continuar.
Esta guía explica cómo empezar a hacer ejercicio desde cero, qué rutina puede seguir una persona principiante en casa y cómo mantener la constancia cuando baja la motivación.
Cómo empezar a hacer ejercicio desde cero
Antes de elegir una rutina, piensa en tu punto de partida. Una persona que lleva meses sin entrenar necesita una progresión diferente a quien ya camina a diario. El objetivo inicial no debería ser lograr un gran cambio físico en pocos días, sino terminar cada sesión con la sensación de que podrías repetirla.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos acumulen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, además de ejercicios de fuerza al menos dos días por semana. Es una referencia a la que se puede llegar gradualmente, no una obligación que deba cumplirse desde la primera semana.
Rutina de ejercicio para principiantes en casa
Este ejemplo está pensado para una persona adulta sana que comienza desde un nivel bajo de actividad. Adapta los movimientos a tu capacidad y descansa cuando lo necesites.
| Día | Actividad | Duración | Objetivo |
|---|---|---|---|
| Lunes | Caminar a ritmo cómodo | 15–20 minutos | Moverse sin acabar agotado |
| Martes | Descanso o movilidad suave | 5–10 minutos | Recuperar y mantener el hábito |
| Miércoles | Sentarse y levantarse de una silla, flexiones en la pared y elevaciones de talones | 1–2 series de 8–12 repeticiones | Iniciar el trabajo de fuerza |
| Jueves | Paseo tranquilo | 15–20 minutos | Sumar actividad cotidiana |
| Viernes | Repetir la sesión de fuerza | 10–15 minutos | Practicar la técnica |
| Fin de semana | Actividad agradable: paseo, bicicleta suave o baile | 20–30 minutos | Asociar movimiento y diversión |
Si una semana resulta cómoda, añade unos minutos a una o dos sesiones. No aumentes a la vez duración, frecuencia e intensidad. Para ideas de alimentación e hidratación en épocas de calor, consulta los alimentos y el deporte en verano.
8 consejos para hacer ejercicio y no abandonar
1. Convierte el ejercicio en una cita concreta
“Haré ejercicio cuando tenga tiempo” deja la decisión abierta. Es más eficaz elegir día, hora, lugar y actividad: “el lunes a las 19:00 caminaré 20 minutos por el parque”. Anótalo como cualquier otra cita importante y prepara con antelación la ropa o el material.
2. Comienza con una meta pequeña
Una sesión corta que sí haces vale más que un plan perfecto que abandonas. Si hoy solo puedes caminar diez minutos, ese es un punto de partida válido. Cuando la rutina esté asentada, aumenta gradualmente. Las guías oficiales aconsejan empezar con cantidades pequeñas si actualmente no alcanzas los niveles recomendados.
3. Elige una actividad que puedas repetir
No necesitas correr ni apuntarte al gimnasio si no te gustan. Caminar, bailar, montar en bicicleta, nadar, hacer ejercicios en casa o practicar un deporte también cuentan. La mejor actividad para comenzar es la que encaja con tu capacidad, tu presupuesto y tu vida diaria.
4. Facilita el primer paso
Reduce todo lo que pueda convertirse en una excusa. Deja las zapatillas visibles, guarda una rutina breve en el móvil, elige un recorrido cercano o inscríbete en un centro que esté en tu trayecto habitual. Cuando aparezca la pereza, comprométete a hacer solo cinco minutos. Después puedes decidir si continúas.
5. Entrena con otra persona
Quedar con un amigo, tu pareja o un familiar aporta apoyo y hace más difícil cancelar por impulso. No es necesario tener el mismo nivel: podéis caminar juntos o compartir únicamente el calentamiento. También puedes informar a alguien de tu objetivo y contarle cada semana cómo avanzas.
6. Mide la constancia, no solo el resultado físico
El peso o los cambios visibles pueden tardar y fluctuar. Al principio resulta más útil registrar sesiones realizadas, minutos activos, paseos o ejercicios completados. Marca cada entrenamiento en un calendario y celebra haber cumplido el plan, aunque la sesión haya sido más suave de lo previsto.
7. Prepara una versión mínima de la rutina
Habrá días con poco tiempo o energía. En vez de cancelar, utiliza una versión de cinco o diez minutos: caminar alrededor de la manzana, subir escaleras o completar una sola ronda de ejercicios. Mantener el contacto con el hábito ayuda a retomarlo con normalidad.
8. Hazlo agradable y flexible
Escucha música o un pódcast, cambia de recorrido, prueba una clase o elige una actividad al aire libre. Si una semana no puedes cumplir el plan, evita compensarlo con una sesión excesiva. Reorganiza los días y continúa desde donde estás.
Qué hacer cuando no tienes ganas de hacer ejercicio
| Obstáculo | Respuesta práctica |
|---|---|
| No tengo tiempo | Divide la actividad en bloques de 10 minutos y resérvalos en la agenda. |
| Estoy cansado | Haz la versión mínima o cambia a un paseo suave; si el cansancio es intenso, descansa. |
| Me aburro | Alterna dos o tres actividades y añade música, compañía o un recorrido nuevo. |
| He perdido una semana | Retoma una sesión fácil. No intentes recuperar todo de golpe. |
| Me da vergüenza | Empieza en casa, en un horario tranquilo o con alguien de confianza. |
Frases para entrenar con una meta realista
Una frase no sustituye a un plan, pero puede servir como recordatorio cuando cuesta empezar:
- Hoy no necesito hacerlo perfecto; solo necesito empezar.
- Diez minutos también cuentan.
- La constancia se construye con sesiones que puedo repetir.
- Un día de descanso no borra el progreso.
- Mi objetivo es cuidar mi salud, no castigar mi cuerpo.
¿Cuánto ejercicio debe hacer una persona principiante?
No existe una cifra inicial válida para todo el mundo. Una persona sedentaria puede comenzar con caminatas de 5 a 15 minutos varias veces por semana y aumentar de forma progresiva. Para valorar una intensidad moderada, puedes usar la prueba del habla: respiras más rápido y notas calor, pero todavía puedes mantener una conversación.
El objetivo general para adultos es avanzar hacia 150 minutos semanales de actividad moderada y dos días de fortalecimiento muscular. Sin embargo, cualquier cantidad aporta beneficios. Si tienes una enfermedad crónica, una discapacidad, estás embarazada, llevas mucho tiempo inactivo o quieres comenzar directamente con ejercicio vigoroso, consulta antes con un profesional sanitario.
Detén la actividad y solicita atención médica si aparece dolor en el pecho, desmayo, dificultad respiratoria intensa o un dolor agudo que no cede.
Preguntas frecuentes
¿Cómo empezar a hacer ejercicio si nunca he entrenado?
Elige una actividad sencilla, como caminar, y realiza sesiones cortas dos o tres días por semana. Programa días concretos y aumenta el tiempo gradualmente cuando puedas terminar sin molestias importantes.
¿Es mejor entrenar por la mañana o por la tarde?
La mejor hora es la que puedes mantener. Si por la mañana tienes más energía, reserva ese momento. Si tu horario solo permite entrenar por la tarde, también es una opción válida. La regularidad importa más que la hora exacta.
¿Qué ejercicio es mejor para principiantes en casa?
Caminar, sentarse y levantarse de una silla, hacer flexiones contra la pared y elevar los talones son opciones accesibles. La técnica y la progresión deben adaptarse a la movilidad y al estado de salud de cada persona.
¿Qué hago si abandono la rutina?
Evita esperar al lunes o al mes siguiente. Retoma con una sesión más corta y revisa qué hizo difícil el plan: horario, duración, actividad o expectativas. Ajustar el sistema suele ser más útil que depender de la fuerza de voluntad.
¿Hay que entrenar todos los días?
No. Las personas principiantes necesitan recuperación, especialmente después del trabajo de fuerza. Puedes alternar sesiones, descanso y actividad suave. La frecuencia adecuada depende de la intensidad, la experiencia y la respuesta del cuerpo.
Conclusión
Para empezar a hacer ejercicio y no abandonar, diseña una rutina que quepa en tu vida actual. Comienza despacio, reserva un horario, elige actividades agradables y prepara una versión breve para los días difíciles. La motivación cambia; un plan sencillo y flexible permite seguir avanzando incluso cuando no apetece entrenar.
Fuentes consultadas
- Organización Mundial de la Salud: directrices sobre actividad física y comportamiento sedentario.
- CDC: cómo incorporar actividad física en la edad adulta.
- NHS: cómo ser más activo y comenzar gradualmente.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

