La depilación con hilo lleva siglos usándose y en los últimos años se ha extendido por toda Europa. Es rapidísima, muy precisa y la mejor opción que existe para dar forma a unas cejas.
Somos fabricantes de cera depilatoria, así que aquí te lo contamos con todo: en qué es mejor el hilo, en qué lo es la cera, y qué cosas que se dicen del hilo no son ciertas.
Qué es y de dónde viene
La técnica consiste en un hilo de algodón doble que la profesional retuerce y hace girar sobre la piel. Al girar, el hilo atrapa el vello y lo arranca de raíz, uno a uno o en hileras muy finas.
Su origen está en la India, Persia y Oriente Medio, donde se practica desde hace siglos. Conviene aclarar una confusión frecuente: lo que se usaba en el antiguo Egipto era la pasta de azúcar, que es otra técnica distinta. Hilo y azúcar no son lo mismo.
Y requiere destreza de verdad. No es un método que se aprenda mirando un vídeo: la coordinación entre las dos manos y la boca lleva tiempo de práctica.
Hilo o cera: la comparación honesta
| Hilo | Cera | |
|---|---|---|
| Cómo actúa | Arranca de raíz | Arranca de raíz |
| Duración | 2-4 semanas | 2-4 semanas |
| Precisión | Máxima. Pelo a pelo | Buena, pero por zonas |
| Zonas | Solo rostro | Todo el cuerpo |
| Superficie por pasada | Muy pequeña | Grande |
| Largo mínimo del vello | 2-3 mm | Unos 5 mm |
| Contacto con la piel | Mínimo | El producto cubre la zona |
| Calor | Ninguno | Según el tipo de cera |
Aquí hay que corregir algo que se repite mucho: se lee a menudo que el hilo dura dos o tres semanas «frente a los cinco o seis días de cualquier otro método». Eso no es cierto.
Los cinco o seis días son de la cuchilla, que corta el pelo en la superficie. Cualquier método que arranque de raíz —hilo, cera, pinzas, depiladora eléctrica— dura entre dos y cuatro semanas, porque el folículo tiene que generar un pelo nuevo desde cero. Lo explicamos a fondo en depilar o epilar.
La ventaja real del hilo no es la duración: es la precisión. Y no es poca cosa.
Para qué es mejor el hilo
- Cejas. Es su terreno indiscutible. Permite trabajar pelo a pelo y definir la línea con una exactitud que la cera no alcanza.
- Vello muy corto o muy fino. Agarra pelos de 2-3 milímetros, cuando la cera necesita unos 5.
- Bigote, mentón y patillas, por la misma razón.
- Pieles reactivas al calor, porque no hay temperatura de por medio.
- Retoques entre sesiones, cuando aún no hay largo suficiente para la cera.
Para qué es mejor la cera
- Cualquier zona del cuerpo. El hilo, en la práctica, es solo para el rostro: en una pierna resultaría interminable.
- Superficies grandes. Una pasada de cera cubre lo que el hilo tardaría veinte minutos en hacer.
- Vello abundante o grueso.
- Coste por sesión, cuando hay que depilar mucha superficie.
Si quieres saber qué cera va mejor en cada zona, lo tienes en tipos de cera para depilar, y nuestras ceras en cera tibia.
«Es natural y no irrita»: vamos a matizarlo
Estas dos frases aparecen en casi todas las webs que hablan del hilo. Y las dos necesitan matiz.
Sobre lo de «natural, sin química»
Un hilo de algodón no es más ni menos natural que la cera, que se obtiene de la abeja o de resinas vegetales. Y «sin química» no significa nada: todo lo que existe está hecho de sustancias químicas, empezando por el algodón.
Lo que sí es cierto, y es una ventaja real, es que el hilo no deja producto sobre la piel. Para quien tenga alergia a algún componente de una cera concreta, eso importa.
Sobre lo de «no irrita»
Aquí hay que ser claros: el hilo sí puede irritar, y sí puede dar foliculitis.
Los dermatólogos explican que la foliculitis por depilación aparece cuando se elimina el vello de forma traumática: el folículo sufre una pequeña herida y reacciona inflamándose. Se ve como granos rojos, a veces con pus. El hilo arranca de raíz igual que la cera, así que está sujeto exactamente al mismo mecanismo.
Y conviene distinguir dos cosas que se confunden:
- Foliculitis: inflamación del folículo, con granitos o pústulas centrados en el pelo. Puede haber sobrecrecimiento bacteriano.
- Pelo enquistado: el pelo se curva y crece hacia dentro, o queda atrapado bajo la superficie. Da bultitos molestos, normalmente sin pus.
Si el problema se repite durante mucho tiempo, la piel puede reparar esas heridas dejando manchas oscuras que tardan meses en desaparecer. Por eso importa prevenirlo, no solo tratarlo cuando ya está.
Lo que sí es verdad es que el enrojecimiento del hilo suele ser breve —entre veinte minutos y un par de horas— y menos extenso que el de la cera, porque se trabaja una superficie mucho más pequeña.
La higiene: lo que nadie cuenta
En la técnica tradicional, un extremo del hilo se sujeta con la boca. Es como se ha hecho siempre y es lo que da el control fino del movimiento.
Pero conviene saber qué preguntar:
- El hilo se usa una sola vez y se tira delante de ti. Nunca se reutiliza entre clientas.
- Manos limpias y guantes, sobre todo si va a haber contacto con la piel.
- Hay una variante que evita la boca, sujetando el hilo con el cuello o con las dos manos. Si te incomoda la técnica clásica, pregunta si la practican.
- No debe hacerse sobre piel con heridas, granos abiertos o herpes activo, para no arrastrar nada de una zona a otra.
Cuándo no debe hacerse
- Acné activo en la zona, con lesiones inflamadas.
- Herpes labial en brote, si es en el bigote o el mentón.
- Rosácea en brote o piel muy reactiva.
- Tras un peeling químico o exfoliación fuerte: espera al menos una semana.
- En tratamiento con isotretinoína oral o retinoides tópicos en la zona. La piel está mucho más frágil y puede desgarrarse. Consúltalo con tu dermatólogo.
- Heridas, quemaduras solares o infecciones en la zona.
- Lunares o verrugas: se rodean, no se pasa por encima.
Antes y después
Antes: ve con la piel limpia y sin maquillaje, y no te apliques ácidos ni retinol la noche anterior.
Después:
- Nada de tocar la zona con las manos durante unas horas.
- Sin maquillaje las primeras horas, para no introducir producto en el folículo.
- Frío suave si notas mucho enrojecimiento.
- Fotoprotección, sobre todo si has tenido manchas antes.
- Hidrata con algo sencillo. Nuestro aceite post-depilación va bien también aquí.
Los cuidados completos, en cuidados antes y después de la depilación.
Preguntas frecuentes
¿Duele?
Sí, algo. Es una molestia breve y punzante, distinta del tirón de la cera. Hay quien lo tolera mejor y quien peor: depende de la persona y de la zona. En las cejas es donde más se nota.
¿Cada cuánto?
Cada tres o cuatro semanas, como cualquier depilación de raíz. Si lo haces antes, el vello no tendrá largo suficiente.
¿Se puede hacer en casa?
Hay quien lo intenta y es una fuente segura de cejas asimétricas. Sin práctica, es fácil llevarse pelos que no querías. Para cejas, mejor profesional.
¿Sirve para el cuerpo?
Técnicamente sí, en la práctica no. En superficies grandes tardaría muchísimo. El hilo es para el rostro.
¿Debilita el vello con el tiempo?
Como cualquier método de raíz, con los años el vello tiende a salir más fino. Pero no lo elimina de forma permanente, y quien lo prometa te está engañando.
¿Es mejor que la pinza para cejas?
Es mucho más rápido y limpia mejor el pelo fino que la pinza no agarra. La pinza sigue siendo útil para el retoque puntual entre sesiones.
¿Y si me salen granitos después?
Suele ser foliculitis leve y se pasa en unos días con la zona limpia y sin maquillaje. Si aparecen pústulas, duele o se repite cada vez, consúltalo con tu dermatólogo.
Lo esencial
El hilo arranca de raíz igual que la cera, y por eso dura lo mismo: entre dos y cuatro semanas. Su ventaja no es la duración, es la precisión, y ahí no tiene rival para cejas y rostro.
Ni es más natural que la cera ni está libre de irritar. Lo que sí es, es la mejor herramienta que existe para unas cejas bien hechas.