Aceite de argán: qué lleva, para qué sirve y cómo elegirlo

El aceite de argán lleva años siendo uno de los más vendidos en cosmética, y también uno sobre el que circula más información confusa. Vamos a contarte qué lleva de verdad, para qué sirve, cómo reconocer uno en buen estado y qué cosas que se dicen de él no son ciertas.

Semillas de argán, materia prima del aceite de argán

De dónde viene

El argán es un árbol que crece de forma natural en el suroeste de Marruecos y prácticamente en ningún otro sitio. Está protegido, y su zona fue declarada reserva de la biosfera.

El aceite se obtiene prensando la almendra que hay dentro del fruto. Es un proceso laborioso: hay que retirar la pulpa, romper el hueso —que es durísimo— y extraer la semilla. Buena parte de ese trabajo lo realizan cooperativas de mujeres bereberes, para las que el argán es la principal fuente de ingresos. Eso explica también por qué no es barato.

Hay dos versiones y no son intercambiables: el cosmético, prensado en frío a partir de semillas sin tostar, y el culinario, con las semillas tostadas, que se usa en la cocina marroquí y tiene sabor y olor mucho más intensos. Para la piel se usa el primero.

Qué lleva realmente

Aquí conviene precisar, porque se repiten bastantes cosas inexactas:

  • Ácido oleico y ácido linoleico. Son los dos mayoritarios y suman en torno al 80 % de su composición. El linoleico es de la familia omega 6, no omega 3, como a veces se lee.
  • Vitamina E. En cantidad notable, y es lo que le da estabilidad frente a la oxidación.
  • Escualeno. Un lípido que la piel también produce por sí misma. Conviene aclarar algo que se repite mucho: el escualeno no es exclusivo del argán. Está también en el aceite de oliva, en el amaranto y en el salvado de arroz, entre otros.

Y una aclaración de nomenclatura: la «vitamina F» no existe como vitamina. Es un nombre antiguo con el que se designaba a los ácidos grasos esenciales, en desuso desde hace décadas.

Para qué sirve

En el rostro

Funciona muy bien como último paso de la rutina de noche. Nutre, mejora la elasticidad y la sensación de tirantez, y tiene una textura ligera que se absorbe rápido y no deja película grasa.

Bastan dos o tres gotas, calentadas entre las palmas y presionadas sobre la piel ya limpia e hidratada.

En el cuerpo

Para zonas secas concretas —codos, rodillas, manos— y para masaje. Al ser un aceite de precio alto, para el cuerpo entero suele salir mejor mezclarlo con un aceite de almendras dulces, que hace de base.

En el pelo

Es su uso más popular. Unas gotas en medios y puntas sobre el pelo húmedo, o como tratamiento previo al lavado en cabellos muy secos. En cuero cabelludo graso, mejor no.

En las uñas y cutículas

Una gota masajeada en la cutícula a diario mejora la flexibilidad de la lámina y el aspecto del contorno. Es de los usos donde menos producto hace falta y más se nota.

Nuestro aceite de argán es de primera prensión en frío y sirve para todos estos usos.

¿Es comedogénico?

El argán se considera de bajo potencial comedogénico, así que suele tolerarse bien incluso en pieles mixtas y grasas. Su proporción de ácido linoleico juega a favor: las pieles con tendencia acneica suelen tener sebo pobre en linoleico.

Dicho esto, ninguna clasificación comedogénica es una garantía individual. Esas tablas provienen de pruebas antiguas y no predicen cómo va a responder tu piel. Si tienes tendencia a los granitos, introdúcelo poco a poco y observa.

Cómo reconocer uno en buen estado

Esto es lo más útil que puedes llevarte del artículo, porque circula un consejo equivocado.

  • El color: amarillo dorado, ligeramente ámbar. El cosmético es más claro que el culinario.
  • El olor: suave, ligeramente a fruto seco. Si huele a rancio, está oxidado. Se lee a menudo que el argán bueno huele fuerte o «a rancio», y no es así: el olor rancio es la señal clásica de que un aceite se ha estropeado. El culinario huele más, porque las semillas van tostadas, pero tampoco huele a rancio.
  • La textura: fluida, se absorbe rápido. Un aceite espeso o pegajoso lleva tiempo abierto.
  • La etiqueta: debe indicar la empresa responsable, el lote, la lista de ingredientes y las advertencias. Como todo cosmético.

Cómo conservarlo

Es un aceite vegetal, así que se enrancia con el tiempo. Para que dure:

  • Envase opaco o de cristal topacio, nunca transparente a la luz.
  • Sitio fresco y oscuro, lejos del calor y de la ventana del baño.
  • Tapado siempre, y sin dejarlo abierto más de la cuenta: el oxígeno es lo que lo estropea.
  • Consumirlo en unos meses una vez abierto. Mira el símbolo del bote abierto de la etiqueta, que indica cuántos meses dura tras la apertura.

Si al abrirlo notas olor a pintura vieja o a rancio, no lo uses en la cara: un aceite oxidado puede irritar.

Se puede combinar

El argán mezcla bien con otros aceites vegetales, y esa es una forma sensata de aprovecharlo sin gastar tanto:

  • Con almendras dulces, para masaje corporal.
  • Con rosa mosqueta, para trabajar el aspecto de marcas y textura.

Y admite añadir aceites esenciales bien diluidos para perfumar o para un masaje concreto. Eso sí, con criterio: los esenciales van siempre en proporción baja y no todos valen para todas las pieles. Lo explicamos en nuestra guía de aceites esenciales.

Preguntas frecuentes

¿Sirve para las arrugas?

Mejora la hidratación, la elasticidad y el aspecto general de la piel, y eso hace que las líneas de deshidratación se noten menos. Lo que no hace es eliminar arrugas ya establecidas.

¿Se puede usar durante el embarazo?

Sí, es un aceite vegetal sin activos restringidos. Muchas mujeres lo usan para hidratar el abdomen. Si tienes dudas sobre cualquier cosmético en el embarazo, coméntalo con tu matrona.

¿Y en niños?

Se tolera bien, pero como con cualquier producto nuevo conviene probar antes una pequeña cantidad en el antebrazo.

¿Mancha la ropa o la almohada?

Si te pasas de cantidad, sí. Con dos o tres gotas en la cara no debería, sobre todo si lo aplicas veinte minutos antes de acostarte.

¿Es lo mismo el argán de cosmética que el de cocina?

No. El culinario lleva las semillas tostadas y tiene un perfil de olor y sabor muy distinto. Para la piel, el cosmético.

¿Sustituye a la crema hidratante?

No exactamente. Un aceite nutre y frena la pérdida de agua, pero no aporta agua. Lo ideal es aplicarlo sobre la piel hidratada, no en lugar de la crema.

Lo esencial

El argán es un aceite vegetal de calidad, ligero, con vitamina E y bajo potencial comedogénico, que funciona en cara, cuerpo, pelo y uñas. No es milagroso ni exclusivo en su composición, pero es de los que mejor se toleran.

Y recuerda lo del olor: suave y a fruto seco, bien. A rancio, a la basura.

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