El té verde lleva años en la lista de ingredientes de sérums, tónicos y cremas. Y a diferencia de otros activos de moda, este tiene detrás bastante literatura.
Aquí te contamos qué hace de verdad sobre la piel, con qué respaldo, y qué cosas que se le atribuyen no se sostienen. Incluidas algunas que hemos dicho nosotros mismos.
Qué es y qué contiene
El té verde procede de la planta Camellia sinensis, y en cosmética lo verás en el INCI como Camellia Sinensis Leaf Extract.
Su interés está en los polifenoles: el té verde acumula alrededor del 30 % de su peso seco en catequinas, y la más abundante y estudiada es la EGCG, el galato de epigalocatequina.
Esas moléculas hacen dos cosas: neutralizan directamente radicales libres, y además activan las defensas antioxidantes propias de la piel, estimulando la producción de enzimas como la superóxido dismutasa. Es decir, no solo aportan antioxidante: enseñan a la piel a fabricar el suyo.
Qué hace sobre la piel, y con qué respaldo
Antioxidante: sólido
Es su función principal y la mejor establecida. Neutraliza el daño oxidativo que generan la radiación ultravioleta y la contaminación, y ese daño es uno de los motores del envejecimiento cutáneo.
Fotoprotección: lo más sólido de todo
Aquí los datos son buenos. Los polifenoles del té verde aplicados de forma tópica al 1-10 % inhiben el eritema producido por la radiación ultravioleta, y lo hacen de forma dosis-dependiente: a más concentración, más efecto.
Pero ojo con la conclusión: eso significa que acompaña a la fotoprotección, no que la sustituya. Un antioxidante trabaja sobre el daño que ya se ha producido; el filtro solar impide que se produzca. Son cosas distintas y las dos hacen falta. Lo desarrollamos en tomar el sol sin quemarse.
Piel grasa y con tendencia acneica: hay datos
Es de los pocos activos vegetales con ensayos controlados con placebo detrás. Con aplicación tópica al 1-5 % se han observado reducciones en el recuento de lesiones, y se le atribuyen tres mecanismos:
- Reduce la producción de sebo, inhibiendo la lipogénesis de la glándula sebácea.
- Actividad antibacteriana frente a Cutibacterium acnes.
- Reduce las metaloproteinasas que amplifican la inflamación local.
Con un matiz importante: eso no lo convierte en un tratamiento del acné. El acné moderado o severo lo valora un dermatólogo, como explicamos en las cremas cosméticas no sirven para todo. Lo que sí puede hacer el té verde es acompañar bien una rutina de piel grasa.
Calmante y barrera: razonable
Tiene efecto antiinflamatorio, y se ha visto que mejora la retención de humedad y la función de la barrera cutánea. Por eso aparece tanto en productos para piel sensible o reactiva.
Lo que NO hace
Y aquí tenemos que corregirnos, porque este mismo artículo decía antes algunas de estas cosas.
| Se dice | La realidad |
|---|---|
| «Es un quemagrasas natural» | No. Ni bebido ni aplicado |
| «Es anticancerígeno» | Es una reivindicación que ningún cosmético puede hacer |
| «Sustituye al protector solar» | En absoluto. Acompaña, no protege |
| «Cierra los poros» | Los poros no se abren ni se cierran |
| «Trata la rosácea, los queloides o la psoriasis» | Son enfermedades y las trata un médico |
| «Elimina toxinas» | De eso se encargan el hígado y los riñones |
Cómo usarlo
En qué formatos lo encontrarás: tónicos, brumas, sérums y cremas. Lo habitual es aplicarlo después de limpiar y antes de hidratar.
Con qué combina bien: con niacinamida y con vitamina C, porque los antioxidantes trabajan mejor acompañados que solos.
Dónde mirarlo: en el INCI, Camellia Sinensis Leaf Extract. Y fíjate en la posición: si aparece al final de la lista, junto a los conservantes, va en cantidad testimonial.
Un detalle de formulación que casi nadie cuenta: los polifenoles del té verde se oxidan con facilidad. Un producto con té verde en envase transparente y con dosificador abierto pierde eficacia rápido. Los envases opacos y con bomba no son marketing: aquí sí importan.
Si trabajas con formulación propia, los extractos los tienes en extractos y principios activos, y las bases sobre las que incorporarlos en cosmética.
¿Y la mascarilla casera de té verde?
Circula mucho la idea de aplicarse la infusión fría con un algodón, o las bolsitas usadas sobre los ojos.
Es inofensivo y refresca, así que si te gusta, adelante. Pero conviene tener las expectativas ajustadas: una infusión casera tiene una concentración de polifenoles muy inferior y muy variable, sin nada que la estabilice, y esos compuestos se oxidan en cuestión de horas.
Es agradable. No es un tratamiento.
¿Y bebido?
El té verde es una bebida perfectamente saludable y no hay ningún motivo para no tomarlo si te gusta.
Lo que no debe hacerse es convertirlo en un plan. Ni quema grasa, ni depura, ni sustituye comidas. Nosotros mismos publicamos hace años una «dieta del té verde» con menús cerrados y listas de alimentos prohibidos, y era un mal consejo: pautar dietas no es competencia de una empresa de cosmética.
Un apunte sí es útil: el té verde contiene teína, así que conviene moderarlo por la tarde si te cuesta dormir, y consultarlo si tienes la tensión alta o tomas medicación.
Preguntas frecuentes
¿Sirve para las ojeras?
La cafeína del té verde produce vasoconstricción, que puede reducir algo la hinchazón matutina. Sobre la ojera pigmentada no hace nada.
¿Puedo usarlo si tengo la piel sensible?
Suele tolerarse bien y es de los activos que se recomiendan en piel reactiva. Como siempre, prueba primero en una zona pequeña.
¿Es lo mismo que el matcha?
El matcha es té verde en polvo, de la misma planta. En cosmética lo que importa es el extracto estandarizado, no el formato de la bebida.
¿Se puede usar en el embarazo?
Aplicado en la piel no hay problema conocido. Para tomarlo, coméntalo con tu matrona por el contenido de teína.
¿Cuánto tarda en notarse?
Como con cualquier antioxidante, semanas, no días. La piel se renueva en unos veintiocho días: dale al menos un mes.
Lo esencial
El extracto de té verde es un buen antioxidante tópico, con datos sólidos en reducción del eritema solar y datos razonables en piel grasa. Va bien después de limpiar y antes de hidratar, y combina con vitamina C y niacinamida.
Lo que no es: un quemagrasas, un protector solar ni un tratamiento médico. Y una infusión fría en un algodón no es lo mismo que un extracto formulado.