Las brochas son la mitad del resultado de un maquillaje. Con las adecuadas, un producto normal se ve bien; con las equivocadas, uno caro se ve mal.
Aquí te contamos para qué sirve cada una, cómo elegirlas y —lo que más se busca y menos se hace— cada cuánto y cómo hay que lavarlas.
Brocha o pincel: qué los diferencia
Se usan como sinónimos y en la práctica lo son. La costumbre es llamar brocha a las grandes y de fibra más suelta, y pincel a las pequeñas y de punta definida.
Lo que de verdad importa no es el nombre, es la fibra. Y esta es la regla que casi nunca se explica:
| Fibra | Para qué | Por qué |
|---|---|---|
| Pelo natural | Productos en polvo: sombras, coloretes, polvos sueltos | El pelo tiene cutícula y retiene bien el pigmento seco, lo que permite difuminar |
| Fibra sintética | Productos cremosos y líquidos: base, corrector, labiales | No absorbe el producto: lo desliza sobre la piel y se limpia mucho mejor |
Por eso una base aplicada con brocha de pelo natural queda irregular: la fibra se bebe el producto. Y por eso una sombra con brocha sintética cuesta tanto de difuminar.
Las sintéticas actuales son excelentes, incluso para polvos, y tienen dos ventajas: son más higiénicas y no proceden de animales.
Para qué sirve cada brocha
Para el rostro
| Brocha | Cómo es | Para qué |
|---|---|---|
| De base | Plana y densa, o de lengua de gato | Extender base líquida. Se aplica a toques, no arrastrando |
| De corrector | Pequeña, sintética, punta plana | Ojeras y puntos concretos |
| De polvos | Grande, redonda y suelta | Sellar el maquillaje. Debe cubrir bien la zona sin pasarse |
| Kabuki | Corta, densísima, mango pequeño | Polvos y bronceadores, con cobertura alta |
| De colorete | Media, redondeada, algo angulada | Aplicar color en el pómulo |
| De contorno | Media, plana y angulada | Marcar pómulo, mandíbula y lateral de la nariz |
| Abanico | Plana y muy fina | Iluminador, y retirar restos de sombra caída |
Para los ojos
| Brocha | Para qué |
|---|---|
| De sombra plana | Depositar color sobre el párpado móvil |
| Difuminadora | La más importante. Redonda y esponjosa, difumina en la cuenca |
| De precisión | Pequeña, para el lagrimal y la línea inferior |
| Angulada fina | Delineado y cejas |
| De cejas | Con cepillo en el otro extremo para peinar |
Para los labios
Pequeña, plana y de punta fina. Da un contorno más limpio y, sobre todo, hace que el labial dure bastante más, porque deposita menos cantidad y mejor repartida. Los tienes en pinceles y brochas.
Y las esponjas
La esponja tipo huevo se usa húmeda y escurrida, y a toques. Da un acabado más natural que la brocha porque difumina los bordes. La tienes en esponjas de maquillaje.
Cada cuánto hay que lavarlas
Esta es la parte que más se busca y la que casi nadie hace con la frecuencia debida.
La referencia es la American Academy of Dermatology: cada 7 a 10 días para las de uso frecuente. Es una pauta prudente y funciona como base para la mayoría de la gente.
| Herramienta | Cada cuánto |
|---|---|
| Brochas de base y corrector | Cada 7 días. Son las que más producto acumulan |
| Brochas de polvos y colorete | Cada 7-10 días |
| Brochas de ojos | Al menos dos veces al mes, y con especial cuidado |
| Pincel de labios | Cada 7-10 días |
| Esponjas | Después de cada uso. Son porosas y retienen humedad |
Y una regla práctica de la dermatóloga Loretta Ciraldo: si ves restos visibles en las cerdas, no esperes al calendario. Lávalas.
Por qué importa de verdad
No es una cuestión estética.
- La Clínica Mayo señala que las brochas sucias pueden facilitar la transmisión de bacterias responsables de infecciones cutáneas, como las causadas por estafilococos.
- La Cleveland Clinic explica que esos microorganismos pueden entrar por microlesiones de la piel, elevando el riesgo de celulitis y foliculitis, especialmente en pieles sensibles o con tendencia acneica.
- Un artículo publicado en el Journal of Hospital Infection alertó de que brochas y esponjas pueden albergar bacterias resistentes como Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa si no se higienizan con frecuencia.
Y las de ojos merecen mención aparte: trabajan junto a una mucosa. Una brocha con restos de sombra o delineador cerca del ojo puede acabar en conjuntivitis. Y si ya tienes una infección ocular activa, no maquilles esa zona hasta que esté curada.
Lo que no está demostrado
Se lee mucho que las brochas sucias «envejecen la piel». La dermatóloga Stefanie Williams lo ha matizado: no hay estudios clínicos que lo confirmen. Lo planteó como hipótesis teórica, no como hecho probado.
Motivos para lavarlas hay de sobra. No hacen falta los inventados.
Cómo lavarlas paso a paso
- Moja solo las puntas con agua tibia, con la brocha apuntando hacia abajo. El mango no se moja nunca: el agua afloja el pegamento que sujeta las fibras y la brocha acaba soltando pelo.
- Aplica un limpiador suave. Champú neutro o de bebé va perfecto. No hace falta producto específico.
- Masajea en círculos sobre la palma de la mano o sobre una alfombrilla de silicona, que ayuda a sacar los restos del interior.
- Aclara con agua tibia hasta que el agua salga completamente limpia. Este paso es el que más gente se salta.
- Retira el exceso presionando con una toalla limpia, sin retorcer.
- Devuélveles la forma con los dedos.
- Seca en horizontal, sobre una toalla y con las puntas sobresaliendo del borde para que circule el aire. Nunca de pie con las cerdas hacia arriba.
Lo que hay que evitar:
- Agua caliente: deteriora las fibras.
- Secador, radiador o sol directo: deforman la fibra y dañan el adhesivo.
- Secarlas de pie: el agua baja al mango y las estropea.
- Guardarlas húmedas en un neceser cerrado. Es el peor escenario posible.
Entre lavados, puedes usar un limpiador en espray o alcohol isopropílico para desinfectar rápido, sobre todo si compartes brochas o maquillas a otras personas.
Cuándo tirarlas
- Cuando pierden pelo constantemente.
- Cuando la fibra está abierta y no recupera la forma tras el lavado.
- Cuando el mango se ha aflojado o la virola se mueve.
- Cuando huelen aunque estén limpias.
- Y siempre, si han estado en contacto con una infección.
Una brocha buena y bien cuidada dura años. Una mal secada, unos meses.
Preguntas frecuentes
¿Con qué las lavo si no tengo limpiador específico?
Champú neutro o de bebé. Para brochas con base o producto muy graso, una gota de jabón de manos suave ayuda a arrastrar mejor.
¿Puedo meterlas en la lavadora o el lavavajillas?
No. El calor y el movimiento las destrozan.
¿Cuánto tardan en secarse?
Entre seis y doce horas según el grosor. Lávalas de noche y por la mañana estarán listas.
¿Las naturales o las sintéticas son mejores?
Depende del producto, no de la calidad. Naturales para polvo, sintéticas para crema. Y las sintéticas se limpian mejor y aguantan más lavados.
¿Se pueden compartir?
Mejor no. Y si se hace, desinfectando entre uso y uso. Es la vía más directa para pasarse una infección.
¿Cuántas brochas necesito de verdad?
Con cinco vas sobrada: una de base, una de polvos, una de colorete, una difuminadora de ojos y una angulada fina. El resto es refinamiento.
¿Y la esponja, cada cuánto?
Después de cada uso, siempre. Y bien seca antes de guardarla.
Lo esencial
Elige la fibra según el producto: natural para polvos, sintética para cremas. Con cinco brochas bien elegidas tienes maquillaje resuelto.
Y lávalas cada siete o diez días, mojando solo las puntas y secándolas en horizontal. No es manía: es lo que separa una brocha que dura años de una que estropea el maquillaje y la piel.