Llega el buen tiempo y con él las mismas dudas de todos los años: qué factor usar, cada cuánto reaplicar, si la zanahoria sirve de algo y qué hacer cuando ya te has quemado. Vamos por partes, y empezando por lo que casi nadie dice.
No existe el bronceado saludable
Conviene decirlo claro: el bronceado es la respuesta de la piel a un daño. Cuando la radiación ultravioleta alcanza las células, estas producen melanina para intentar protegerse. Ese tono dorado que buscamos es, literalmente, un mecanismo de defensa activado.
Eso no significa que haya que encerrarse en casa. Significa que la piel bronceada no está más sana que la clara, y que la protección no es opcional porque «ya estés morena». Un bronceado previo equivale a un factor de protección ridículo, en torno a 3 o 4.
Qué vitamina da el sol
La vitamina D. Cuando los rayos UVB tocan la piel, esta sintetiza vitamina D, que interviene en la absorción del calcio y en el funcionamiento del sistema inmunitario.
Ahora bien, hace falta mucho menos sol del que la gente cree: de 10 a 15 minutos en cara y brazos, unas tres veces por semana, es suficiente para la mayoría de las personas en España. No hace falta ninguna sesión de playa, y desde luego no hace falta quemarse.
Dos matices que suelen ignorarse: a través del cristal no se sintetiza vitamina D, porque el vidrio bloquea los UVB; y si sospechas que tienes déficit, eso se comprueba con una analítica y lo valora tu médico, no se soluciona tomando más sol.
Las mejores horas
Evita la franja de 12:00 a 16:00, que es cuando la radiación es más intensa. Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde son las razonables.
Un truco sin aplicaciones ni tablas: si tu sombra es más corta que tú, la radiación es alta. Si es más larga, el riesgo baja. Funciona en cualquier lugar y en cualquier época del año.
Y ojo con dos falsas seguridades: los días nublados dejan pasar buena parte de la radiación ultravioleta, y el agua, la arena y la nieve la reflejan y la aumentan.
Qué significa el FPS (y qué no)
Durante años se explicó así: si te quemas en 10 minutos, un FPS 15 te protege 150 minutos. Esa fórmula está desaconsejada, y con motivo.
El índice se calcula en laboratorio aplicando 2 miligramos por centímetro cuadrado de piel, una cantidad muy superior a la que se pone la gente en la práctica. Quien aplica la mitad no obtiene la mitad de protección, sino bastante menos. Además, la fórmula invita justo a lo contrario de lo recomendable: a estirar el tiempo de exposición.
Lo que sí conviene saber:
| FPS | Radiación UVB que filtra | Para quién |
|---|---|---|
| 15 | ~93 % | Mínimo aceptable, uso urbano puntual |
| 30 | ~97 % | Uso diario en verano |
| 50+ | ~98 % | Pieles claras, niños, playa, montaña y cara |
Fíjate en que la diferencia entre un 30 y un 50 parece pequeña sobre el papel, pero se nota en exposiciones largas. Y busca siempre que la etiqueta indique protección UVA además del FPS: el FPS solo mide UVB. Los UVB queman; los UVA penetran más y son los responsables del fotoenvejecimiento y de buena parte de las manchas.
Cuánta cantidad y cada cuánto
- Cantidad: unos 30 ml para todo el cuerpo de un adulto, lo que viene a ser un vaso de chupito. Para la cara y el cuello, dos dedos de producto sobre los dedos índice y corazón.
- Cuándo: 20 o 30 minutos antes de salir, en casa y sobre piel seca.
- Reaplicar cada 2 horas, y siempre después de bañarte, sudar mucho o secarte con la toalla. La toalla retira gran parte del producto aunque sea resistente al agua.
- No olvides orejas, empeines, nuca, labios y el cuero cabelludo si tienes poco pelo o raya marcada.
¿Sirve de algo la alimentación?
Sirve, pero mucho menos de lo que se vende. Los alimentos ricos en betacarotenos —zanahoria, tomate, calabaza, mango— son precursores de vitamina A y aportan antioxidantes que ayudan a la piel a defenderse del estrés oxidativo. Los ricos en vitamina E y C acompañan en lo mismo.
Lo que no hacen: ningún alimento ni cápsula filtra la radiación ultravioleta. No sustituyen al protector solar ni permiten alargar la exposición. Comer bien es un complemento, nunca una protección.
Cuidado si tomas medicación
Algunos medicamentos —ciertos antibióticos, antiinflamatorios, diuréticos, tratamientos hormonales o antiacneicos— pueden provocar reacciones de fotosensibilidad: manchas o erupciones tras la exposición al sol.
Si estás tomando algo de forma habitual, pregunta a tu médico o a tu farmacéutico antes del verano. Es una consulta de dos minutos que evita manchas que después cuestan meses.
Después del sol
Al llegar a casa, ducha con agua templada para retirar los restos de crema, la sal o el cloro. Nada de agua muy caliente sobre una piel que ya viene caliente, y nada de esponja.
Después, hidratación. Un aftersun no es una crema hidratante cualquiera: está formulado para calmar la sensación de calor y tirantez y reponer el agua que la piel ha perdido. Nuestro sérum facial after sun está pensado para la cara, que es la zona que peor lo pasa y donde más se nota a medio plazo.
Una precisión sobre algo que se repite mucho: el aftersun no «fija» el bronceado. Lo que hace es evitar que la piel se deshidrate y se descame, y una piel que no se pela conserva el tono más tiempo. El efecto es real, la explicación era otra.
Y no, el agua fría no cierra ningún poro. Alivia, que ya es bastante.
Me he quemado, ¿qué hago?
| Sí | No |
|---|---|
| Salir del sol y no volver a exponer la zona | Seguir tomando el sol «para que se iguale» |
| Compresas frías o ducha templada | Hielo directo sobre la piel |
| Beber agua: la quemadura deshidrata | Remedios caseros como pasta de dientes o vinagre |
| Hidratar con producto sin perfume ni alcohol | Reventar las ampollas |
| Ropa holgada de algodón | Exfoliar o arrancar la piel que se pela |
Acude al médico si aparecen ampollas extensas, fiebre, escalofríos, náuseas o mareo, si la quemadura afecta a una superficie grande del cuerpo, o si le ocurre a un bebé o a un niño pequeño. Eso ya no es cosa de una crema.
Manchas solares
Las manchas que aparecen con los años en cara, escote y dorso de las manos son consecuencia acumulada de la exposición, y son bastante más fáciles de prevenir que de corregir. La prevención se llama protector solar a diario, también en invierno y también en la ciudad.
Sobre las que ya están, la cosmética puede mejorar el aspecto general de la piel, pero ningún cosmético elimina una mancha. Si te preocupan, quien puede valorarlas y tratarlas es un dermatólogo.
Y una regla que no cambia nunca: si un lunar cambia de tamaño, color, forma o bordes, o si sangra o pica, se consulta. No hay que esperar a la revisión anual.
¿Caduca la crema solar?
Sí, y es una de las causas más habituales de quemaduras «inexplicables».
- Comprueba el símbolo PAO del envase, el tarrito abierto con «12M» o «6M». Ese es el tiempo desde que lo abriste.
- Un bote empezado el verano pasado no vale para este, sobre todo si ha vivido meses en el coche o en la bolsa de playa. El calor degrada los filtros.
- Si ha cambiado de textura, se ha separado o huele raro, a la basura.
Autobronceadores
Son la única forma de conseguir tono sin daño. Actúan sobre la capa más superficial de la piel y el color desaparece en unos días con la renovación celular.
Dos cosas importantes: exfolia e hidrata antes de aplicarlo para que agarre uniforme, y recuerda que un autobronceador no protege del sol en absoluto. Estar moreno por autobronceador y salir sin protección es exactamente igual de arriesgado que salir con la piel blanca.
Preguntas frecuentes
¿Hay que usar protector solar en invierno?
En la cara, sí. La radiación UVA, la del fotoenvejecimiento, es prácticamente constante durante todo el año y atraviesa las nubes y los cristales.
¿Puedo tomar el sol después de depilarme?
Deja pasar al menos 24 horas. La piel recién depilada se mancha con más facilidad. Los tiempos completos están en nuestra guía de cuidados antes y después de la depilación.
¿Por qué me salen granitos después de la playa?
Suele ser la combinación de sudor, protector solar oclusivo y sal. Ducha al llegar y una fórmula facial ligera o específica para rostro reducen bastante el problema.
¿Y el pelo?
También sufre: el sol, la sal y el cloro lo resecan y apagan el color. Lo tratamos en cómo proteger tu pelo de las agresiones del verano.
En resumen
Protector con FPS 30 o 50 y protección UVA, en cantidad suficiente y reaplicado cada dos horas; fuera de la franja de 12:00 a 16:00; hidratación al volver a casa; el bote del verano pasado a la basura; y revisión de lunares con el dermatólogo. El sol se disfruta mucho mejor sin quemarse.