Las mascarillas faciales se adaptan a cada tipo de piel y necesidad: hidratación, limpieza, exfoliación, efecto calmante o antiedad.
¿Cuántos tipos de mascarillas faciales existen y cuál necesita tu piel? El catálogo es enorme y la etiqueta no siempre ayuda: dos productos que se llaman igual pueden funcionar de forma completamente distinta. En esta guía te explicamos cómo se clasifican por formato y por función, cómo elegir la que te conviene y cómo aplicarla para que aporte algo de verdad.
Una mascarilla mantiene activos en contacto directo con la piel durante un tiempo determinado. Esa es toda su ventaja: como solo la llevas 10 o 20 minutos, puede concentrar más activo que una crema de uso diario.
Una mascarilla que aporta algo aprovecha uno de estos tres mecanismos:
Si un producto no hace ninguna de las tres cosas, es una crema con otro nombre. Y una advertencia de partida: la mascarilla no sustituye a tu rutina, la complementa. No hay mascarilla que compense una limpieza mal hecha o la falta de hidratación diaria.
Textura de pasta que se aplica con espátula o con los dedos. Absorben sebo e impurezas. Las hay de bentonita, más potente, y de caolín, más suave y apta para pieles sensibles.
Para: piel grasa, mixta y poros congestionados.
El error más común: dejar que se seque del todo hasta agrietarse. Una arcilla completamente seca sigue absorbiendo cuando ya no queda sebo y empieza a llevarse agua de la piel, dañando la barrera cutánea incluso en pieles grasas. Retírala cuando aún esté algo húmeda al tacto.
El formato clásico. Textura rica que se extiende y se retira con agua o con un algodón.
Para: hidratar, nutrir y calmar. Va bien en pieles secas y maduras.
Ventaja: permite aplicar en zonas concretas, así que es el formato ideal para hacer multimasking.
Lámina de celulosa, algodón o biocelulosa empapada en sérum, que se coloca sobre el rostro y crea un efecto oclusivo mientras actúa.
Para: hidratación intensiva y luminosidad puntual. Todos los tipos de piel.
Cómo distinguir una buena de una mala: las buenas llevan entre 20 y 25 ml de sérum con activos reales, como ácido hialurónico, niacinamida o vitamina C estabilizada. Las flojas llevan 10 o 15 ml de agua con conservantes y perfume. Y si el alcohol aparece entre los primeros ingredientes, descártala.
Al terminar, no la aclares: masajea el sérum sobrante hasta que absorba.
Lámina gelatinosa de polímero capaz de retener muchas veces su peso en agua y activos. Se adapta al rostro sin moverse y libera el producto poco a poco.
Para: contorno de ojos, pieles sensibles y tratamientos con activos delicados.
Ventaja: aporta también sensación de frescor, útil para descongestionar la zona de los ojos por la mañana.
Retiran las células muertas de la epidermis. Los hay mecánicos o físicos, con partículas, y químicos, con ácidos AHA y BHA o con enzimas.
Para: textura irregular, falta de luminosidad y poros marcados.
Cuidado: los exfoliantes de grano muy grueso pueden provocar microlesiones. Busca granulados finos y de origen vegetal.
Se aplican en gel y se retiran en una sola pieza cuando secan.
Para: efecto inmediato de suavidad.
Ojo: al tirar arrastras también vello facial y células vivas. Evítalas si tienes piel sensible o cuperosis.
Textura ligera que se aplica como último paso y se deja actuar hasta la mañana siguiente.
Para: pieles secas o deshidratadas, y como refuerzo en invierno.
| Tipo | Qué aporta | Ingredientes habituales | Ideal para |
|---|---|---|---|
| Hidratante | Aporta y retiene agua | Ácido hialurónico, aloe vera, glicerina | Piel seca o deshidratada |
| Purificante | Absorbe sebo e impurezas | Arcilla, carbón activo, ácido salicílico | Piel grasa y mixta |
| Exfoliante | Renueva la superficie | Enzimas, AHA, BHA, granulados vegetales | Textura irregular, piel apagada |
| Calmante | Reduce la sensación de irritación | Camomila, avena, aloe vera, pantenol | Piel sensible o reactiva |
| Antiedad | Trabaja firmeza y líneas finas | Retinol, péptidos, vitamina C | Piel madura |
| Iluminadora | Unifica el tono | Vitamina C, niacinamida, ácido kójico | Tono desigual y manchas |
| Nutritiva | Aporta lípidos | Manteca de karité, aceites vegetales, ceramidas | Piel muy seca |
La mascarilla de carbón activo actúa por absorción: capta el exceso de sebo y las impurezas del poro, con un efecto matificante que se nota desde la primera aplicación. Es la opción natural para pieles grasas y mixtas.
La mascarilla de camomila está pensada para pieles sensibles o reactivas, y es una de las opciones más versátiles del catálogo profesional: apta para todo tipo de pieles y con textura suave, admite uso frecuente.
Está disponible en dos formatos: 250 ml para uso doméstico o consulta pequeña, y 500 ml para cabina.
Cuándo usarla:
Se aplica sobre la piel limpia, en capa uniforme, evitando el contorno de ojos y los labios. Se deja actuar entre 10 y 15 minutos y se retira con agua templada. También puede aplicarse en cuello y escote, zonas que suelen quedarse fuera de la rutina y donde la piel es igual de fina.
La manzanilla, o camomila, es uno de los activos vegetales con más recorrido en cosmética, y su uso en pieles delicadas viene de muy atrás.
Lo que aporta en cosmética tópica:
Qué no hace: no trata la rosácea, la dermatitis ni ninguna afección dermatológica, y no cicatriza heridas. Es un cosmético calmante, y eso ya es bastante en una piel que se irrita con facilidad.
Un apunte por si acaso: la manzanilla pertenece a la familia de las asteráceas. Si tienes alergia conocida a esta familia, haz la prueba en una zona pequeña antes del primer uso.
El peeling de arroz y passiflora es un exfoliante físico: el granulado de arroz y passiflora retira las células muertas con una textura cremosa que no araña la piel. Está formulado para todo tipo de pieles.
Cómo aplicarlo: sobre la piel limpia, trabaja el producto en rostro, cuello y escote con movimientos circulares y ascendentes. Retira con agua templada.
Nuestra recomendación: úsalo después de la mascarilla de camomila. La camomila prepara y suaviza, y el peeling termina el trabajo sobre una piel ya calmada.
La mascarilla va después de limpiar y antes del sérum y la crema. Es el orden lógico: limpias, tratas con la mascarilla y sellas después con hidratación.
La única excepción son las overnight, que se aplican como último paso de la rutina de noche.
Si tienes piel mixta, no tiene sentido tratar toda la cara igual. El multimasking consiste en aplicar a la vez una purificante en la zona T y una hidratante o calmante en mejillas y contorno.
Se aplican al mismo tiempo, sin que se toquen, y se retiran juntas. Solo funciona con formatos en crema o arcilla, no con las de tejido.
Depende de tu tipo de piel y de lo que busques. Grasa o mixta: purificante de arcilla o carbón. Seca: hidratante o nutritiva. Sensible: calmante. Apagada: exfoliante o iluminadora. Si tienes una afección diagnosticada, consúltalo con tu dermatólogo.
Depende del tipo. Las hidratantes y calmantes de tejido sí admiten uso diario. Las de arcilla, exfoliantes y antiedad, no: irritan si se abusa de ellas.
Es uno de los activos calmantes más usados en cosmética, con muy buena tolerancia. Aporta sensación de confort en pieles enrojecidas o reactivas. Eso sí, es un cosmético: no trata afecciones dermatológicas.
No. Los poros no tienen músculo, así que no se abren ni se cierran. Lo que hace el calor es ablandar el sebo y facilitar que salga, y eso sí ayuda antes de una mascarilla purificante. Pero no es que el poro «se abra».
Después, con la piel limpia y templada. El vapor ablanda el sebo y la piel absorbe algo mejor.
Lo que indique el envase, casi siempre entre 10 y 20 minutos. En las de arcilla, retírala antes de que se agriete, aunque no hayas llegado al tiempo máximo.
Solo las calmantes, y con precaución. Nada de arcillas, peelings ni peel-off sobre piel irritada, con heridas o descamada.
Una calmante, como la de camomila. Aplícala sobre la piel limpia una vez retirados los restos de cera, y evita en las 24 horas siguientes cualquier mascarilla exfoliante o purificante.
Sí, como refuerzo puntual: aporta una concentración de activos que no tendría sentido en un producto de uso diario. Pero no sustituye a la rutina.
En resumen: elige el formato según cómo quieras que actúe, la función según lo que necesite tu piel, y respeta los tiempos. Puedes ver toda la gama en nuestra sección de cosmética facial. Y si no sabes por dónde empezar, una hidratante suave una vez por semana es la apuesta más segura.
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