Los aceites esenciales deben utilizarse siempre de forma segura, respetando las diluciones y las recomendaciones de uso.
Los aceites esenciales se han ganado un sitio en la rutina de bienestar de mucha gente por su aroma y por la sensación de calma o energía que transmiten. Pero son productos muy concentrados y usarlos bien no es intuitivo. En esta guía te explicamos qué son, cómo aplicarlos, en qué proporción diluirlos y qué precauciones conviene tomar antes de empezar.
Son compuestos volátiles extraídos de las plantas, principalmente mediante destilación al vapor y prensado en frío. Concentran la esencia aromática del vegetal: su olor característico y los componentes responsables de él.
Esa concentración es la clave de todo. Para obtener unos pocos mililitros hacen falta kilos de materia vegetal, así que una sola gota equivale a una cantidad enorme de planta. Por eso casi nunca se aplican puros y por eso las cantidades se miden en gotas.
Conviene distinguirlos de los aceites vegetales o portadores —almendras dulces, jojoba, coco, rosa mosqueta—, que se obtienen de semillas y frutos, no son volátiles y sí pueden aplicarse directamente sobre la piel. Son los que se usan para diluir los esenciales.
Cada aceite tiene un perfil aromático propio que se asocia tradicionalmente a determinadas sensaciones:
Puedes ver la gama completa en nuestra sección de aceites esenciales.
Es la forma más sencilla y la más segura. El difusor dispersa micropartículas en el aire y perfuma la estancia.
Cantidad: entre 3 y 10 gotas por cada 100 ml de agua, según el tamaño de la habitación. Empieza por 3 y sube si te quedas corta: los aromas intensos como el eucalipto o la canela necesitan menos gotas que la lavanda o los cítricos.
Cómo hacerlo bien: difunde en sesiones de 30 a 60 minutos, no de forma continua, y ventila la habitación después. Nunca uses el difusor en una estancia cerrada donde haya bebés o mascotas.
Requiere siempre dilución previa en un aceite vegetal. Aplicar un esencial puro sobre la piel puede provocar irritación o sensibilización, que es una reacción que va a más con cada uso.
Mezcla la cantidad de gotas correspondiente con el aceite vegetal en un recipiente pequeño, masajea con movimientos suaves y deja que absorba.
Pon una gota en un pañuelo o en un algodón y respira a unos centímetros, sin acercarlo a la nariz. También puedes verter dos o tres gotas en un cuenco de agua caliente y respirar el vapor con los ojos cerrados.
Nunca inhales directamente del frasco de forma prolongada ni apliques el aceite bajo la nariz.
Los aceites esenciales no se disuelven en agua: flotan en gotitas que actúan como si fueran puros sobre la piel. Dilúyelos antes en una cucharada de aceite vegetal, en sales de baño o en leche, y añade la mezcla al agua. De 3 a 5 gotas en total son suficientes.
La dilución se expresa en porcentaje sobre el total de la mezcla. Como referencia práctica, 20 gotas equivalen aproximadamente a 1 ml.
| Dilución | Gotas por 10 ml | Gotas por 30 ml | Para qué |
|---|---|---|---|
| 0,5% | 1 gota | 3 gotas | Rostro, piel sensible, personas mayores |
| 1% | 2 gotas | 6 gotas | Rostro, uso diario, niños a partir de 6 años |
| 2% | 4 gotas | 12 gotas | Cuerpo, aceite de masaje, uso habitual |
| 3% | 6 gotas | 18 gotas | Zona concreta, uso puntual en adultos |
| 5% | 10 gotas | 30 gotas | Aplicación muy localizada y de corta duración |
Regla rápida: una gota por cucharadita de aceite vegetal equivale a una dilución del 1%. Es la proporción segura para empezar.
Si mezclas varios aceites esenciales, el porcentaje se calcula sobre la suma de todos, no sobre cada uno por separado.
Nunca apliques en: contorno de ojos, interior de los oídos, mucosas, zona genital ni sobre piel irritada o con heridas.
Antes de usar un aceite nuevo, aplica una gota ya diluida en el antebrazo y espera 24 horas. Si aparece enrojecimiento, picor o cualquier reacción, no lo uses.
El limón, el pomelo, la bergamota y otros aceites cítricos obtenidos por presión en frío son fototóxicos. Aplicados sobre la piel y expuestos después al sol, pueden provocar manchas oscuras y quemaduras que tardan meses en desaparecer.
Si los usas en la piel, evita la exposición solar durante las 12 horas siguientes. Para difusor no hay ningún problema.
Los aceites esenciales no se ingieren. Su concentración puede provocar intoxicaciones graves, y algunos son peligrosos incluso en cantidades muy pequeñas. Si has leído lo contrario en algún sitio, ignóralo.
En menores de 6 años se desaconsejan menta, eucalipto y romero: pueden afectar a las vías respiratorias. En niños pequeños, cualquier uso debe ir muy diluido y consultado con un profesional. En bebés, mejor no utilizarlos.
Varios aceites esenciales están desaconsejados durante el embarazo y la lactancia. Consulta con tu matrona o tu médico antes de usar ninguno.
Los gatos no metabolizan bien determinados compuestos de los aceites esenciales, y el árbol de té, el eucalipto, la menta y los cítricos les resultan tóxicos, también difundidos en el aire. En perros la tolerancia es mayor pero el árbol de té sigue siendo peligroso. Si convives con animales, ventila bien y no difundas en espacios cerrados donde estén ellos.
1. Empieza por el objetivo. ¿Buscas ambientar la casa, preparar un aceite de masaje o incorporarlo a tu cosmética? El uso determina el aceite y la forma de aplicarlo.
2. Elige un aroma que te guste de verdad. Por muy recomendado que esté un aceite, si su olor te desagrada no vas a usarlo. Huélelo antes si puedes.
3. Fíjate en la calidad. Un aceite esencial de calidad indica en la etiqueta el nombre botánico completo en latín, la parte de la planta utilizada, el método de extracción y el país de origen. Debe venir en frasco de vidrio oscuro: la luz lo degrada.
4. Desconfía de los precios planos. Si en una misma gama la rosa y el limón cuestan lo mismo, algo no encaja: el rendimiento de cada planta es muy distinto y eso se refleja en el precio.
5. Empieza con pocos. Lavanda, limón y eucalipto cubren la mayoría de usos domésticos. Ya ampliarás.
Como norma, no. Sin diluir pueden irritar y provocar sensibilización, una reacción que empeora con cada aplicación. Dilúyelos siempre en un aceite vegetal.
Entre 3 y 10 por cada 100 ml de agua, según el tamaño de la habitación y la intensidad del aceite. Empieza siempre por la cantidad menor.
No caducan como un alimento, pero se oxidan. Los cítricos aguantan 1 o 2 años; los amaderados, resinas y raíces bastante más. Si el olor ha cambiado, no lo uses.
Sí, es habitual. Solo recuerda que el porcentaje de dilución se calcula sobre la suma de todos, no sobre cada uno.
Para la casa sí, con difusor o en un ambientador casero. Sobre la ropa ten cuidado: muchos dejan mancha, sobre todo los de tono más oscuro.
El aceite esencial se extrae de la planta. La esencia o fragancia aromática es una composición de origen sintético que imita un olor. Huelen parecido, pero no son lo mismo ni tienen la misma composición.
En resumen: los aceites esenciales son productos muy concentrados que dan mucho de sí cuando se usan con cabeza. Dilúyelos siempre, empieza por cantidades pequeñas, respeta las precauciones con niños, embarazo y mascotas, y elige productos con etiquetado completo. Con eso cubierto, encontrar el que encaja contigo es cuestión de probar.
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