Salud y ejercicio

Yoga facial y gimnasia facial: qué funciona, qué no y cómo hacerlo sin marcarte arrugas

El yoga facial —o gimnasia facial, que es lo mismo con otro nombre— consiste en ejercitar los músculos de la cara con contracciones y resistencias, igual que se ejercita cualquier otro músculo. Se ha puesto de moda, tiene un estudio detrás y también tiene sus riesgos.

Aquí te contamos qué dice la evidencia de verdad, los ejercicios que sí se han evaluado, cómo hacerlos sin marcarte arrugas y qué esperar de ellos. Y de paso corregimos lo que decía este artículo hace años.

Qué dice la evidencia

Hay un estudio que cita todo el mundo, y merece la pena contarlo bien porque casi nadie lo cuenta entero.

En 2018, la Universidad Northwestern publicó en JAMA Dermatology un ensayo con mujeres de 40 a 65 años que aprendieron 32 ejercicios faciales y los practicaron 30 minutos diarios durante 8 semanas, y a días alternos hasta la semana 20. Un panel de dermatólogos valoró las fotos finales como unos tres años más jóvenes que las iniciales.

Ahora, los matices:

Lo que se diceLo que dice el estudio
«Rejuvenece toda la cara»La mejora significativa fue solo en las mejillas. Frente, ojos y cuello, no
«Está demostrado»27 mujeres empezaron, 16 terminaron, y sin grupo de control. Los autores pidieron estudios más amplios
«Con unos minutos al día»30 minutos diarios durante dos meses. Es una inversión seria
«Sustituye a las cremas»Nadie lo comparó con nada. Es un complemento, no una alternativa

Y hay otra cosa que conviene saber. Hasta hoy, la mayoría de los estudios sobre yoga facial han medido los resultados de forma no cuantitativa: observación visual y cuestionarios de satisfacción. Es decir, hay indicios interesantes, pero todavía no hay pruebas sólidas.

El mecanismo, con honestidad

La idea es sencilla: los músculos de la cara se pueden hipertrofiar como los del cuerpo, y un músculo más grande rellena y sostiene mejor la piel de encima. Es lo que explicaría la mejora en las mejillas.

Lo de «mejora la circulación y por tanto produce colágeno», que se repite en todas partes, tiene poca base. Y lo de «elimina toxinas», «oxigena» o «desbloquea energía», que decía este mismo artículo, ninguna.

El riesgo que casi nadie cuenta

Los movimientos faciales repetidos pueden marcar arrugas. Es exactamente el principio por el que funciona el bótox: relaja el músculo para que el gesto deje de marcar el pliegue.

Así que un ejercicio mal hecho —frunciendo la frente, apretando los ojos, arrugando la nariz— puede acentuar las arrugas dinámicas en vez de mejorarlas. Varios dermatólogos lo advierten y aconsejan precaución.

Las tres reglas para no hacerte daño:

  1. Trabaja con resistencia de los dedos, que es lo que evita que la piel se pliegue. Los ejercicios evaluados en el estudio la usan todos.
  2. Nunca arrugues la frente ni aprietes los ojos. Si notas que se forma un pliegue, estás haciendo el movimiento mal.
  3. Delante de un espejo, siempre. Es la única forma de ver si estás plegando la piel.

Los tres ejercicios que sí se han evaluado

Son los del estudio de Northwestern, del programa Happy Face Yoga. Los demás que circulan por internet no han pasado por ninguna evaluación.

1. El elevador de mejillas

  1. Abre la boca formando una O.
  2. Dobla el labio superior sobre los dientes.
  3. Sonríe para elevar los músculos de las mejillas.
  4. Coloca los dedos índices sobre la parte alta de cada mejilla.
  5. Relaja la sonrisa para bajar las mejillas, y vuelve a subirlas.
  6. Diez repeticiones.

Para qué: la zona donde el estudio encontró mejora.

2. El esculpido de mejillas

  1. Sonríe sin enseñar los dientes, con los labios apretados.
  2. Fuerza las mejillas hacia arriba desde las comisuras.
  3. Coloca los dedos índices en las comisuras de la boca.
  4. Deslízalos hacia arriba hasta lo alto del pómulo, siguiendo el músculo.
  5. Mantén veinte segundos. Relaja y repite dos veces.

3. El elevador de cejas

  1. Coloca tres yemas bajo cada ceja y empuja suavemente hacia arriba, abriendo los ojos.
  2. Sonríe mientras intentas bajar las cejas contra los dedos.
  3. Cierra los ojos y gíralos hacia arriba.
  4. Mantén veinte segundos. Relaja y repite dos veces.

Ojo: aquí los dedos son imprescindibles. Sin ellos, este ejercicio arrugaría la frente.

Lo que sí tiene sentido: relajar

Y ahora una cosa curiosa: la parte mejor fundamentada del yoga facial no es la gimnasia, es lo contrario.

Contraemos la cara sin darnos cuenta. Fruncimos el ceño mirando la pantalla, apretamos la mandíbula con el estrés, tensamos los labios al concentrarnos. Y esas contracciones repetidas sí marcan arrugas: el entrecejo, las patas de gallo, el contorno de la boca.

Aprender a soltar esos músculos tiene un efecto real, y no tiene ningún riesgo.

  • La mandíbula: varias veces al día, comprueba que no estás apretando los dientes. Deja la lengua apoyada en el paladar y la mandíbula suelta.
  • El entrecejo: con la yema de un dedo, alisa suavemente entre las cejas cuando te notes fruncida.
  • La frente: apoya la palma de la mano sobre la frente unos segundos y deja que se relaje.
  • El contorno de los ojos: tapa los ojos con las palmas templadas, sin presionar, y respira despacio un minuto.

Esto puedes hacerlo a diario, en cualquier sitio, y es lo que más notarás.

Cómo empezar

  • Piel limpia y manos limpias. Vas a tocarte la cara durante minutos.
  • Con producto para que los dedos deslicen: unas gotas de un sérum o de tu hidratante. Nunca sobre piel seca, que se arrastra.
  • Delante del espejo, con buena luz.
  • Empieza por diez minutos, tres o cuatro veces por semana, y sube si te apetece. Treinta minutos diarios, como en el estudio, es mucho para la mayoría.
  • Termina con la parte de relajación, no con la de fuerza.

Qué esperar

Con constancia y bien hecho: algo más de firmeza en las mejillas al cabo de dos o tres meses, y una cara más relajada casi desde el principio.

Lo que no vas a conseguir: quitar arrugas ya formadas, sustituir a la fotoprotección —que sigue siendo la medida antiedad más eficaz— ni un cambio comparable a un tratamiento médico. Lo desarrollamos en flacidez: qué ayuda de verdad.

Es una herramienta complementaria dentro de una rutina de cuidado, no una alternativa a ella. Y gratis, sin aparatos y sin riesgo si se hace bien.

¿Y el gua sha y el rodillo?

Son otra cosa: no ejercitan el músculo, sino que masajean y drenan. El efecto es el de cualquier masaje facial —descongestión temporal, sobre todo por la mañana, y sensación agradable— y se pasa en horas.

Si te gustan, úsalos siempre con producto para que deslicen y con presión muy suave. Los que se guardan en la nevera dan un plus de efecto frío, como explicamos en pepino en la cara. Tienes aceites y bases de masaje en productos para masaje.

Preguntas frecuentes

¿El yoga facial funciona de verdad?

Modestamente y en las mejillas, según el único estudio serio. Con muchos minutos de práctica. Y con más evidencia para la parte de relajación que para la de fuerza.

¿Puede provocar arrugas?

Sí, si se hace mal: cualquier movimiento que pliegue la piel repetidamente puede marcarla. Por eso los ejercicios evaluados usan la resistencia de los dedos.

¿Sirve para la papada?

Puede mejorar el tono de la musculatura del cuello, pero no elimina la grasa acumulada bajo el mentón. Son cosas distintas.

¿Cuánto tarda en notarse?

Semanas para la relajación; dos o tres meses para cualquier cambio de firmeza.

¿A qué edad conviene empezar?

La parte de relajación, a cualquier edad. La de fuerza tiene más sentido cuando empieza a notarse la pérdida de volumen en las mejillas, a partir de los cuarenta.

¿Puedo hacerlo si tengo bótox?

Pregunta a quien te lo puso. En general se recomienda esperar un tiempo y evitar trabajar las zonas tratadas.

Lo esencial

El yoga facial tiene un estudio pequeño que muestra mejora modesta en las mejillas, y muchas promesas sin base alrededor. Hecho bien —con resistencia de los dedos, sin plegar la piel y delante de un espejo— es seguro. Hecho mal, marca arrugas.

Y lo que más aporta no es apretar, sino aprender a soltar.

Sergio

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Sergio
Etiquetas: facial

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