«Aceite esencial», «aceite vegetal» y «extracto» se usan como si fueran lo mismo, y no lo son. Se obtienen de forma distinta, se usan de forma distinta y confundirlos puede acabar en una irritación.
Somos fabricantes, así que vamos a explicarlo como se explica en fábrica: qué es cada cosa, cómo distinguirlas en casa y cuándo usar cada una.
Es la grasa de la planta. Se obtiene prensando en frío frutos, frutos secos, bayas o semillas, sin calor y sin disolventes.
Está compuesto por ácidos grasos, vitaminas liposolubles y otros lípidos. Es el mismo tipo de aceite que se usa en cocina —de hecho muchos empezaron ahí— aunque el de grado cosmético se filtra y se conserva de otra manera.
Qué hace en la piel: aporta lípidos, mejora la flexibilidad y la sensación de confort, y forma una capa fina que frena la pérdida de agua. Se aplica directamente y en cantidad generosa.
Qué no hace: no aporta agua. Un aceite nutre, pero no hidrata en el sentido estricto, así que lo ideal es aplicarlo sobre la piel ya hidratada, no en lugar de la crema.
En Ana Mandara trabajamos, entre otros, aceite de oliva, girasol, almendras dulces, avellanas, nueces, sésamo, soja, algodón y pepita de uva. Los encontrarás en productos para masaje, y algunos tienen ficha propia como el aceite de almendras dulces, el de rosa mosqueta o el de argán.
Es el aroma de la planta, y no tiene nada de grasa. Son compuestos volátiles concentradísimos.
Por destilación. Se colocan las plantas, flores u hojas en un alambique con agua y se lleva a ebullición. Las sustancias volátiles se evaporan junto al vapor de agua, ese vapor se enfría rápidamente y al condensarse se separan dos fases: el agua floral y, flotando encima, el aceite esencial.
El rendimiento es bajísimo: para conseguir unos gramos hacen falta muchos kilos de planta. De ahí el precio.
Hay un segundo método, el enfleurage, que consiste en extraer la esencia sobre grasa. Es muy caro y hoy se reserva a flores tan delicadas que el calor de la destilación las estropearía, como el jazmín o el azahar.
Y aquí lo importante: por su concentración, los aceites esenciales no se aplican nunca puros sobre la piel. Necesitan un aceite vegetal que haga de vehículo. Con unas gotas es suficiente: lo habitual es entre 6 y 18 gotas por cada 30 ml de aceite vegetal.
Los tienes en nuestra sección de aceites esenciales, y cómo usarlos bien lo explicamos en la guía de aceites esenciales.
Es la tercera categoría, y la que menos gente distingue.
Un extracto se obtiene macerando la planta en un disolvente, y lo que contiene depende de cuál se haya usado:
Por eso «extracto vegetal» a secas dice poco: lo que importa es en qué está. Los nuestros están en extractos y principios activos.
| Aceite vegetal | Aceite esencial | Extracto | |
|---|---|---|---|
| Cómo se obtiene | Prensado en frío | Destilación o enfleurage | Maceración en un disolvente |
| Qué contiene | Grasa | Compuestos volátiles | Depende del disolvente |
| Se aplica | Directo | Siempre diluido | Dentro de una fórmula |
| Cantidad | A cucharadas | A gotas | Según formulación |
| Olor | Suave | Muy intenso | Variable |
| Ejemplos | Almendras, argán, pepita de uva | Lavanda, árbol de té, romero | Centella asiática, aloe |
Pon una gota en un papel y espera media hora:
La lista de ingredientes lo aclara del todo:
La palabra Extract es la señal más fácil de todas.
En el mercado español es frecuente encontrar etiquetado como «aceite esencial» algo que técnicamente es un aceite vegetal, sobre todo con la rosa mosqueta y el argán. Es una costumbre comercial heredada, no un engaño.
Cómo salir de dudas: mira el método de obtención. Si pone «prensado en frío» o «primera presión», es un aceite vegetal, se aplique el nombre que se aplique. Y sus instrucciones de uso lo confirman: si dicen aplicar directamente, no es un esencial.
Lo habitual y lo correcto:
Si quieres preparar tus propias fórmulas, en cosmética tienes también cremas neutras y envases para hacerlo.
Los aceites vegetales se enrancian: duran entre seis y doce meses una vez abiertos, y menos si les da el sol o el calor. Si huelen a pintura vieja o a rancio, están oxidados y no deben usarse en la cara.
Los aceites esenciales aguantan mucho más, años en buenas condiciones, aunque los cítricos son la excepción y se estropean antes.
No. La calidad no cambia la concentración. Puros pueden irritar y, con el uso repetido, sensibilizar. Y una sensibilización de contacto es de por vida.
No compiten: hacen cosas distintas. El vegetal nutre y protege; el esencial aporta activo y aroma en cantidad mínima. Lo normal es usarlos juntos.
Se obtiene prensando la semilla, así que su comportamiento es el de un aceite graso: se aplica directamente y no hay que diluirlo.
Los aceites vegetales de grado alimentario, sí, y muchos se usan en cocina. Los de grado cosmético son otro producto y no están destinados a ello. Los aceites esenciales no deben tomarse por vía oral sin indicación profesional: algunos son tóxicos incluso en cantidades pequeñas.
Otro nombre para el aceite vegetal cuando se usa como base para diluir esenciales. «Portador» y «vehículo» son lo mismo.
Es el agua que queda tras la destilación, con una parte muy pequeña de compuestos aromáticos disueltos. Es suave y se usa como tónico. No es ni aceite esencial ni vegetal.
El aceite vegetal es la grasa de la planta, prensada, y se aplica directo. El esencial es su aroma, destilado, y va siempre diluido. El extracto es lo que se le saca a la planta macerándola, y depende de en qué.
Y si tienes dudas con un frasco concreto, la gota en el papel te lo dice en media hora.
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